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Parque Nacional Turuépano 
Ubicación
Se encuentra al sur de la Península de Paria y al norte del Río San Juan, en el extremo occidental del Golfo de Paria (Municipio Benítez del Estado Sucre), Venezuela.

El parque se extiende sobre llanuras deltáicas y planicies cenagosas marinas en lo que se conoce como el Sistema Deltáico Turuépano – Guariquén. El relieve es plano con alturas entre los 0 y 40 msnm y pendientes inferiores al 1%.




Reseña
El clima es tropical con lluvias de verano de la costa Atlántica (Pannier y Fraíno 1977). La temperatura promedio anual está entre los 27 y 28°C, con variaciones entre las medias mensuales de menos de 2°C. Hacia el sector norte del parque el clima tiene influencia costera y de la Sierra de Paria. La precipitación media anual es de 1.800 mm, con solo tres meses secos entre febrero y abril. Durante los 9 meses restantes la mayor parte del área permanece inundada. La evapotranspiración promedio anual ha sido estimada en 1.275 mm (MARNR 1979; MARNR 1992).

El régimen hidrológico es determinado por una combinación de factores: a) la influencia de la marea, la cual tiene una amplitud de 1,4 a 3,2 m; b) el aporte de numerosas quebradas y ríos costeros que drenan desde la Sierra de Paria y que incluyen el Yaguaraparo, el Río Agua Blanca, el Pilar y Tunapuy, así como los que drenan desde la Serranía de La Paloma y que incluyen el Coicual y el Rincón Frío; c) los altos niveles de precipitación que producen sobresaturación de agua en los suelos (Provita 1988).

En las planicies inundables destaca la presencia de islas y caños estuarinos que desembocan en el Golfo de Paria, siendo los más importantes el Guariquén, Ajíes, Turuépano, La Laguna, Guarapichito y La Palma. De estos, el Caño Guariquén es el más grande con 50 km de largo y un ancho promedio de 2 km.

Desde el punto de vista geomorfológico, las tierras del parque corresponden a formas planas recientes (Holoceno), formadas por sedimentos de origen marino y fluvio-marino y donde la acción de las mareas ha jugado un papel clave (Provita 1988). Los ríos que drenan hacia el área tienen poco caudal y cargas de sedimentos bajas, por lo que los aportes fluviales son poco importantes, a diferencia de gran parte de la zona del Delta del Orinoco (Colonnello 2004). La inundación permanente de la mayoría de los suelos, crea condiciones anaeróbicas que retardan los procesos de formación de suelos y generan acumulación de materia orgánica. Los suelos minerales son arcillosos o arcillo-limosos, con acumulaciones de sulfuro en algunos casos, mientras que los suelos orgánicos corresponden a turberas y a suelos anóxicos de manglar (MARNR-PNUMA, 1985).

La abundancia de sulfuro y pirita en los suelos, los hace muy frágiles y poco aptos para el uso humano. El drenaje de los mismos implicaría la oxidación de estos compuestos sulfurosos y la generación de condiciones extremas de acidez. Además ocasionaría la pérdida de la materia orgánica, el cuarteamiento del suelo y la liberación en concentraciones tóxicas de iones de aluminio de las arcillas. Un ejemplo dramático de este proceso de desecación, acidificación y desertificación ocurrió como consecuencia del represamiento del Caño Mánamo en la porción norte del Delta del Orinoco (Colonnello 2004).

Más Información
www.parkswatch.org
www.mipunto.com
www.inparques.gob.ve


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